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Campaña Como vender frutas a los niños


   LeidyMilena · 4 ARbooks
April 2018
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Las familias cada vez toman más conciencia de la importancia de que sus hijos tomen más fruta y verdura, Las familias con niños muestran mayor interés en comprar productos vegetales orgánicos y ecológicos, para los niños lo importante no es que el producto sea sano, sino divertido.
El momento propicio para el consumo de fruta y verdura por parte de los niños son los almuerzos y meriendas.

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La búsqueda por comidas y alimentos cada vez más saludables ha derivado en una tendencia que apuesta por lo vegetal. Según el estudio Mintel de diciembre de 2016, las verduras representaron el 79% del total de nuevos productos de frutas y hortalizas lanzados a nivel mundial en los últimos 12 meses. De este porcentaje, dos quintas partes de las innovaciones totales se lanzaron en Europa. La comodidad y “lo natural” son las principales tendencias. Ahora, la industria se encuentra, entre otros, ante el reto de introducir este estilo de vida en los niños. En este contexto, surgen nuevas tendencias en innovación de producto en el sector hortofrutícola orientadas a conquistar el nicho de mercado de los niños, según ha declarado Encarna Gómez, Jefa del Departamento de Nuevos Productos de Ainia. Las familias cada vez toman más conciencia de la importancia de que sus hijos tomen más fruta y verdura, aunque a menudo se encuentran con las reticencias propias de los niños. Por ejemplo, en Italia y España, casi a la mitad (47%) de los padres les cuesta lograr que sus hijos incorporen en su dieta frutas y verduras. Esta necesidad supone una oportunidad para la industria ya que se abre una nueva vía para innovar en cuanto diseño de producto y packaging. Las familias con niños muestran mayor interés en comprar productos vegetales orgánicos y ecológicos, con formatos de una sola porción. Así lo apoya el informe Nielsen que afirma que en Estados Unidos, el 88% de los hogares han comprado alimentos y bebidas ecológicas. En consecuencia, cada vez más es habitual encontrar en los lineales productos BIO. El gasto por habitante y año en alimentos BIO aumentó, mientras que el gasto en alimentos y bebidas convencionales se redujo. Aunque el precio continúa siendo una de las principales barreras, buena parte de los consumidores están dispuestos a pagar un poco más. La demanda de las familias pasa por reducir los niveles de azúcar, frutas y verduras menos procesadas y de etiquetas limpias. Por otro lado, también les preocupa la pérdida de nutrientes en este tipo de productos una vez procesados. Los nuevos métodos de conservación adquieren protagonismo a la hora de aportar soluciones a esta necesidad. Por ello, alguna de las innovaciones que se ven en el mercado apuestan por las frutas deshidratadas que minimizan la pérdida de los nutrientes o procesos de ultracongelado que conserva las vitaminas y alargan la vida sin necesidad de colorantes o aditivos artificiales, así como las tecnologías de altas presiones para mantener la calidad nutricional de preparados de frutas o smoothies. En muchas ocasiones, los más pequeños actúan como prescriptores en el momento de compra y su influencia es clave en la toma de decisión de los padres. Como apunta la investigación de Mintel, en el 84% de los procesos de compra del producto los niños participan. Hay que tener en cuenta que para los niños lo importante no es que el producto sea sano, sino divertido. Y en este sentido no sólo nos referimos al diseño del packaging, sino también a cómo se presenta el propio producto. Algunos fabricantes ya han tomado conciencia de ello y han comenzado a innovar en sus productos. La tendencia es ofrecer a los más pequeños unos productos hortofrutícolas que apelen a su imaginación con formatos divertidos. Otro punto importante es el tratamiento de las texturas. Alimentos crujientes y con sabores dulces son los preferidos por los niños. Por ejemplo, en Alemania se ha presentado una ensalada que contiene lechuga crujiente con zanahorias cortadas en forma de estrella. Y se presenta lavada y sin conservantes. Por otro lado, el momento propicio para el consumo de fruta y verdura por parte de los niños son los almuerzos y meriendas. En consecuencia, una amplia variedad de productos de fruta preparada ha invadido los lineales el año pasado. Frutas, verduras, productos lácteos, smoothies… que ahora se comercializan en formatos adaptados para que los niños puedan tomarlos como almuerzo o merienda. Al mismo tiempo que la industria satisface las necesidades de los más pequeños, no puede dejar de lado las exigencias de los padres preocupados por la conservación del producto. Frutas y verduras han de estar en óptimas condiciones en el momento de su consumo. Por ello, la industria tiende a investigar en profundidad sobre nuevas tecnologías de conservación y nuevos materiales de envasado naturales biodegradables y que mantengan los productos frescos durante más tiempo incluso fuera de la nevera.
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La búsqueda por comidas y alimentos cada vez más saludables ha derivado en una tendencia que apuesta por lo vegetal. Según el estudio Mintel de diciembre de 2016, las verduras representaron el 79% del total de nuevos productos de frutas y hortalizas lanzados a nivel mundial en los últimos 12 meses. De este porcentaje, dos quintas partes de las innovaciones totales se lanzaron en Europa. La comodidad y “lo natural” son las principales tendencias. Ahora, la industria se encuentra, entre otros, ante el reto de introducir este estilo de vida en los niños. En este contexto, surgen nuevas tendencias en innovación de producto en el sector hortofrutícola orientadas a conquistar el nicho de mercado de los niños, según ha declarado Encarna Gómez, Jefa del Departamento de Nuevos Productos de Ainia. Las familias cada vez toman más conciencia de la importancia de que sus hijos tomen más fruta y verdura, aunque a menudo se encuentran con las reticencias propias de los niños. Por ejemplo, en Italia y España, casi a la mitad (47%) de los padres les cuesta lograr que sus hijos incorporen en su dieta frutas y verduras. Esta necesidad supone una oportunidad para la industria ya que se abre una nueva vía para innovar en cuanto diseño de producto y packaging. Las familias con niños muestran mayor interés en comprar productos vegetales orgánicos y ecológicos, con formatos de una sola porción. Así lo apoya el informe Nielsen que afirma que en Estados Unidos, el 88% de los hogares han comprado alimentos y bebidas ecológicas. En consecuencia, cada vez más es habitual encontrar en los lineales productos BIO. El gasto por habitante y año en alimentos BIO aumentó, mientras que el gasto en alimentos y bebidas convencionales se redujo. Aunque el precio continúa siendo una de las principales barreras, buena parte de los consumidores están dispuestos a pagar un poco más. La demanda de las familias pasa por reducir los niveles de azúcar, frutas y verduras menos procesadas y de etiquetas limpias. Por otro lado, también les preocupa la pérdida de nutrientes en este tipo de productos una vez procesados. Los nuevos métodos de conservación adquieren protagonismo a la hora de aportar soluciones a esta necesidad. Por ello, alguna de las innovaciones que se ven en el mercado apuestan por las frutas deshidratadas que minimizan la pérdida de los nutrientes o procesos de ultracongelado que conserva las vitaminas y alargan la vida sin necesidad de colorantes o aditivos artificiales, así como las tecnologías de altas presiones para mantener la calidad nutricional de preparados de frutas o smoothies. En muchas ocasiones, los más pequeños actúan como prescriptores en el momento de compra y su influencia es clave en la toma de decisión de los padres. Como apunta la investigación de Mintel, en el 84% de los procesos de compra del producto los niños participan. Hay que tener en cuenta que para los niños lo importante no es que el producto sea sano, sino divertido. Y en este sentido no sólo nos referimos al diseño del packaging, sino también a cómo se presenta el propio producto. Algunos fabricantes ya han tomado conciencia de ello y han comenzado a innovar en sus productos. La tendencia es ofrecer a los más pequeños unos productos hortofrutícolas que apelen a su imaginación con formatos divertidos. Otro punto importante es el tratamiento de las texturas. Alimentos crujientes y con sabores dulces son los preferidos por los niños. Por ejemplo, en Alemania se ha presentado una ensalada que contiene lechuga crujiente con zanahorias cortadas en forma de estrella. Y se presenta lavada y sin conservantes. Por otro lado, el momento propicio para el consumo de fruta y verdura por parte de los niños son los almuerzos y meriendas. En consecuencia, una amplia variedad de productos de fruta preparada ha invadido los lineales el año pasado. Frutas, verduras, productos lácteos, smoothies… que ahora se comercializan en formatos adaptados para que los niños puedan tomarlos como almuerzo o merienda. Al mismo tiempo que la industria satisface las necesidades de los más pequeños, no puede dejar de lado las exigencias de los padres preocupados por la conservación del producto. Frutas y verduras han de estar en óptimas condiciones en el momento de su consumo. Por ello, la industria tiende a investigar en profundidad sobre nuevas tecnologías de conservación y nuevos materiales de envasado naturales biodegradables y que mantengan los productos frescos durante más tiempo incluso fuera de la nevera.